lunes, 17 de junio de 2013

Futuro imperfecto para los edificios de la Expo

Este fin de semana se han cumplido 5 años desde que se inaugurara la mayor fiesta colectiva que ha conocido Zaragoza.

Cuando acabó la Expo, a la consabida resaca se vino a unir una crisis financiera, inmobiliaria y social, que parece que no va a acabar nunca, y de la reutilización inicial proyectada para los edificios emblemáticos, apenas queda un dossier arrinconado en algún cajón de algún despacho.

Hoy mismo hemos sabido que el Pabellón de España, edificio diseñado por el arquitecto Pachi Mangado, va a abandonar el ambicioso proyecto de abrir un centro de investigación sobre el cambio climático, por la loable misión de convertirse en una oficina para usos docentes y administrativos, alojando delegaciones de algunos ministerios que están repartidos por la ciudad, según informan en la Delegación del Gobierno de Aragón.  Para ello hará falta llevar a cabo unas obras de rehabilitación, que llevará a cabo el mismo arquitecto que lo diseñó, y que no se sabe todavía si se inician este verano o en 2014.


En cuanto al Pabellón de Aragón, ideado por los arquitectos Olano y Mendo como una cesta de frutas, ha pasado de posible sede de la Consejería de Educación de la DGA, a desestimada sede de la Consejería de Justicia, y a pretenciosa ubicación de unos fondos bibliográficos de referencia, inexistentes en la actualidad.
Su licitación se plantea sin conocer si el destino sería público o privado, ni tener idea del posible contenido.


Y qué no habremos dicho ya de la Torre del Agua de mis amores, obra del arquitecto Enrique de Teresa.  Después de saber que la CAI va a indemnizar a Expo Zaragoza Empresarial con unos 440.000 euros por abandonar el proyecto de convertirla en museo de la ciencia, nada se sabe de su futuro, salvo que se están haciendo gestiones para que se vuelva a instalar la escultura Splash y que probablemente se saque a concurso la explotación de la planta mirador con algún negocio de restauración.  


El único que parece que en breve tendrá algún uso es el Pabellón Puente (obra no firmada de la arquitecta Zaha Hadid), puesto que Ibercaja va a cederlo al Ayuntamiento de Zaragoza durante 6 meses para una exposición temporal que se estrenará en septiembre y para el Congreso Iberoamericano de la Cultura que se celebrará en noviembre y que será sede conjunta con el Centro de Arte y Tecnología y el Palacio de Congresos de la Expo.  Al menos será de utilidad y no tendrá coste para el ayuntamiento.


Los amigos de la Asociación Legado Expo Zaragoza se muestran optimistas ante las nuevas utilizaciones y proyectos que van surgiendo, pero no podemos dejar de pensar en "lo que pudo ser y no fue" aunque, como dijo Friedrich Nietzsche, "solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado".

(Esto último se lo dedicamos a todos aquellos que se ponen las botas de escribir comentarios negativos en cuanto sale alguna noticia relacionada con la Expo y sus edificios en la prensa escrita o digital).

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